Moisés Sáenz
En
el inicio de la etapa constructiva de la Revolución Mexicana, el maestro Moisés
Sáenz desarrolló una significativa labor dentro de la educación pública. El
movimiento revolucionario triunfante estaba obligado a proporcionar justicia
para el sector campesino, que lo había hecho posible, y los gobiernos
revolucionarios, en su intento de satisfacer los anhelos del pueblo, iniciaron
con palabras y hechos verdaderas políticas en beneficio de los hombres del
campo.
Con
este afán, se aprobaron y promulgaron leyes que sirvieran para entregar la
tierra a quien la trabaja, se comenzaron a recuperar tierras en poder de
extranjeros, se iniciaron las construcciones de obras de riego, se fundaron
ejidos y cooperativas, se construyeron carreteras, se abrieron bancos agrícolas
para financiar a los campesinos pobres, y muchas obras más. Sin embargo, esto
no era suficiente para hacer producir la tierra, pues también era necesario
fundar escuelas rurales y centros de capacitación agrícola. En este contexto, y
una vez que salió de la SEP el gran maestro José Vasconcelos, se incorpora a
esta secretaría el con el tiempo no menos destacado Moisés Sáenz.
Moisés
Sáenz nació en Mezquital, pueblo cercano a la ciudad de Monterrey, el 16 de
febrero de 1888. Sus padres eran granjeros protestantes, religión de la que
nunca se apartó el maestro Sáenz. Inició sus estudios primarios en la capital
del estado de Nuevo León, y para realizar los preparatorios se trasladó a la
ciudad de México, ingresando a la Escuela Preparatoria Presbiteriana de
Coyoacan. Después
realizó los estudios de profesor de Educación Primaria en la Escuela Normal de
Jalapa, y posteriormente fue a Estados Unidos a estudiar Ciencias Químicas y
Naturales en las universidades Jefferson y Washington. Más adelante se doctoró
en Ciencias en la Columbia University del vecino país, regresando también a
doctorarse en Filosofía. Los últimos estudios formales los hizo en la Sorbona
de París.
Ocupo
diversos cargos durante su vida:
1.
Director de Educación en el estado de Guanajuato en 1915.
2.
Director de la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM.
3.
Director General de Educación en el D. F.
4.
Jefe del Departamento de Intercambio de la UNAM.
5.
Director de la Escuela de Verano para Extranjeros de la UNAM.
6.
Oficial Mayor de la SEP en 1924.
7.
Subsecretario de Educación desde 1925 hasta 1930.
Queriendo
desarrollar y rescatar la cultura en el pueblo, impulsó desde la SEP la
creación de escuelas de pintura y grabado al aire libre. Abrió también escuelas
especiales y museos regionales, pero sobre todo,en este renglón, alentó la
producción de artesanías y la capacitación en oficios, esto último a través de
las Misiones Culturales. También impulsó la música y la danza, tanto la
autóctona como la mestiza, buscando la integración cultural del pueblo.Fue
significativo también su impulso y apoyo a la investigación antropológica y
social, en especial la que versaba sobre la escuela rural, con el objetivo bien
definido de mejorar el nivel de vida de las clases campesinas. Sáenz es el primero
que aplica la exploración social y el Survey, a través de las Misiones
Culturales, como una base para el desarrollo de sus programas.
Probablemente
su obra más significativa fue la escuela rural, a la que dio nuevo impulso,
convirtiéndola en eje del desarrollo comunitario. En este enfoque, se borraron
las fronteras entre comunidad y escuela, impulsando las Casas del Pueblo para
beneficio de niños, jóvenes y adultos, que tuvieron así un medio para la
transformación social, acorde con los ideales y anhelos de la Revolución.
Destaca también su impulso a la escuela de la acción, por medio del trabajo, el
deporte y la recreación. Los años de 1928 a 1930 fueron quizá los de mayor
desarrollo conceptual de la escuela rural, a tal grado que en esa época hablar
de escuela rural equivalía a hablar de escuela mexicana, tanto dentro como
fuera del país. La labor de Sáenz dentro de la educación campesina se
corresponde con buena parte de la llamada época de oro de la escuela mexicana.
Otra
aportación valiosa de Sáenz fue la creación del Sistema de Educación
Secundaria, apartándola de la filosofía positivista de la Escuela Nacional
Preparatoria. La idea de separar a la secundaria de la ENP la traía Sáenz de
tiempo atrás, pero para materializarla mandó primero a capacitar a un destacado
contingente de maestros mexicanos a Estados Unidos, los que a su regreso le
ayudaron a crear y consolidar este nuevo sistema educativo, con características
propias, haciendo de él un sistema formativo, acorde con las edades de los adolescentes
mexicanos y las necesidades del pueblo.
Para
Sáenz, el principal problema de México era un problema de civilización, como lo
fue para los misioneros y humanistas del siglo XVI. Siguiendo el pensamiento de
Vasco de Quiroga, Sáenz consideraba que en la obra civilizadora, la parte
escolar era mínima, pues antes había que dignificar y mejorar la vida de los
campesinos y de los indios. Así, la escuela –y en especial la escuela rural-
debía ser agencia de promoción civilizadora.
Sáenz
era un convencido de la necesidad de incorporar al indio a la civilización,
como un medio para superar su marginación social y cultural. Por ello se
propuso impulsar un movimiento indigenista basado en una investigación que él
mismo dirigiría. Dicha investigación se llevó a cabo en la región tarasca de la
Cañada de los Once Pueblos, durante 7 meses, tiempo en el que Sáenz y su equipo
de apasionados especialistas vivieron al lado de la población indígena.Las
conclusiones de esta experiencia fueron recabadas en su libro Carapan, en el
que como corolario propone la creación de un Departamento Federal de Población
Indígena, en virtud de que el indio, de acuerdo con sus estudios, vive lejos en
el tiempo y en el espacio; en un mundo sordo, sin leyes y sin jueces; entre la
mugre y la enfermedad; comiendo mal, y siendo vejado y humillado en su propia
tierra.
Por
eso, el Departamento mencionado debería atender primordialmente el problema
económico, dedicando la mayor parte de sus actividades a resolver las necesidades
materiales de las comunidades indígenas. El programa económico debería ser
realista: restitución de la tierra, mejoramiento de los sistemas de cultivo,
establecimientos de créditos, impulso a la pequeña industria, etcétera.Acto
seguido, debería impulsar la educación, tomando como punto de partida a los
adultos. La instrucción sería preponderantemente en el lugar de trabajo: la
agricultura directamente en las tierras, la silvicultura en el bosque, las
artesanías con los mejores artesanos.
En
el Departamento también habría secciones de sanidad e higiene, de catastros e
investigaciones sociales, y jurídica, todo enfocado al mejoramiento del nivel
de vida de los indígenas.En lo físico, Sáenz fue un hombre de gran energía y
fortaleza corporal, y con una apariencia persuasiva que le permitía convencer a
los que le escuchaban, para secundar sus planes de trabajo y
proyectos. Fue viajero incansable por rancherías, pueblos y zonas
marginadas, a las que sólo se podía llegar a caballo o en mula, con el afán de
conocer directamente las necesidades de los campesinos y con la mira de evaluar
el funcionamiento de las escuelas rurales.
Como
funcionario luchó contra la burocratización de las oficinas de la SEP, y al
igual que otros grandes de la educación, nunca utilizó los puestos públicos
para enriquecerse u obtener privilegios personales. Además, siempre fue en la
práctica y en el corazón, maestro, filósofo, humanista y escritor, todo dentro
de los ideales de la Revolución Mexicana. Siendo
singular fue polémico y tuvo distanciamientos teóricos o prácticos con otros
gigantes de la escuela mexicana como Vasconcelos y Bassols, pues como ellos fue
apasionado y creador. Por todo lo anterior, pensamos que Moisés Sáenz es uno de
los GRANDES MAESTROS MEXICANOS del presente siglo.
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