martes, 9 de diciembre de 2014

Moisés Sáenz


Moisés Sáenz


En el inicio de la etapa constructiva de la Revolución Mexicana, el maestro Moisés Sáenz desarrolló una significativa labor dentro de la educación pública. El movimiento revolucionario triunfante estaba obligado a proporcionar justicia para el sector campesino, que lo había hecho posible, y los gobiernos revolucionarios, en su intento de satisfacer los anhelos del pueblo, iniciaron con palabras y hechos verdaderas políticas en beneficio de los hombres del campo.

Con este afán, se aprobaron y promulgaron leyes que sirvieran para entregar la tierra a quien la trabaja, se comenzaron a recuperar tierras en poder de extranjeros, se iniciaron las construcciones de obras de riego, se fundaron ejidos y cooperativas, se construyeron carreteras, se abrieron bancos agrícolas para financiar a los campesinos pobres, y muchas obras más. Sin embargo, esto no era suficiente para hacer producir la tierra, pues también era necesario fundar escuelas rurales y centros de capacitación agrícola. En este contexto, y una vez que salió de la SEP el gran maestro José Vasconcelos, se incorpora a esta secretaría el con el tiempo no menos destacado Moisés Sáenz.

Moisés Sáenz nació en Mezquital, pueblo cercano a la ciudad de Monterrey, el 16 de febrero de 1888. Sus padres eran granjeros protestantes, religión de la que nunca se apartó el maestro Sáenz. Inició sus estudios primarios en la capital del estado de Nuevo León, y para realizar los preparatorios se trasladó a la ciudad de México, ingresando a la Escuela Preparatoria Presbiteriana de Coyoacan. Después realizó los estudios de profesor de Educación Primaria en la Escuela Normal de Jalapa, y posteriormente fue a Estados Unidos a estudiar Ciencias Químicas y Naturales en las universidades Jefferson y Washington. Más adelante se doctoró en Ciencias en la Columbia University del vecino país, regresando también a doctorarse en Filosofía. Los últimos estudios formales los hizo en la Sorbona de París.

Ocupo diversos cargos durante su vida:

1. Director de Educación en el estado de Guanajuato en 1915.
2. Director de la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM.
3. Director General de Educación en el D. F.
4. Jefe del Departamento de Intercambio de la UNAM.
5. Director de la Escuela de Verano para Extranjeros de la UNAM.
6. Oficial Mayor de la SEP en 1924.
7. Subsecretario de Educación desde 1925 hasta 1930.

Queriendo desarrollar y rescatar la cultura en el pueblo, impulsó desde la SEP la creación de escuelas de pintura y grabado al aire libre. Abrió también escuelas especiales y museos regionales, pero sobre todo,en este renglón, alentó la producción de artesanías y la capacitación en oficios, esto último a través de las Misiones Culturales. También impulsó la música y la danza, tanto la autóctona como la mestiza, buscando la integración cultural del pueblo.Fue significativo también su impulso y apoyo a la investigación antropológica y social, en especial la que versaba sobre la escuela rural, con el objetivo bien definido de mejorar el nivel de vida de las clases campesinas. Sáenz es el primero que aplica la exploración social y el Survey, a través de las Misiones Culturales, como una base para el desarrollo de sus programas.

Probablemente su obra más significativa fue la escuela rural, a la que dio nuevo impulso, convirtiéndola en eje del desarrollo comunitario. En este enfoque, se borraron las fronteras entre comunidad y escuela, impulsando las Casas del Pueblo para beneficio de niños, jóvenes y adultos, que tuvieron así un medio para la transformación social, acorde con los ideales y anhelos de la Revolución. Destaca también su impulso a la escuela de la acción, por medio del trabajo, el deporte y la recreación. Los años de 1928 a 1930 fueron quizá los de mayor desarrollo conceptual de la escuela rural, a tal grado que en esa época hablar de escuela rural equivalía a hablar de escuela mexicana, tanto dentro como fuera del país. La labor de Sáenz dentro de la educación campesina se corresponde con buena parte de la llamada época de oro de la escuela mexicana.

Otra aportación valiosa de Sáenz fue la creación del Sistema de Educación Secundaria, apartándola de la filosofía positivista de la Escuela Nacional Preparatoria. La idea de separar a la secundaria de la ENP la traía Sáenz de tiempo atrás, pero para materializarla mandó primero a capacitar a un destacado contingente de maestros mexicanos a Estados Unidos, los que a su regreso le ayudaron a crear y consolidar este nuevo sistema educativo, con características propias, haciendo de él un sistema formativo, acorde con las edades de los adolescentes mexicanos y las necesidades del pueblo.

Para Sáenz, el principal problema de México era un problema de civilización, como lo fue para los misioneros y humanistas del siglo XVI. Siguiendo el pensamiento de Vasco de Quiroga, Sáenz consideraba que en la obra civilizadora, la parte escolar era mínima, pues antes había que dignificar y mejorar la vida de los campesinos y de los indios. Así, la escuela –y en especial la escuela rural- debía ser agencia de promoción civilizadora.

Sáenz era un convencido de la necesidad de incorporar al indio a la civilización, como un medio para superar su marginación social y cultural. Por ello se propuso impulsar un movimiento indigenista basado en una investigación que él mismo dirigiría. Dicha investigación se llevó a cabo en la región tarasca de la Cañada de los Once Pueblos, durante 7 meses, tiempo en el que Sáenz y su equipo de apasionados especialistas vivieron al lado de la población indígena.Las conclusiones de esta experiencia fueron recabadas en su libro Carapan, en el que como corolario propone la creación de un Departamento Federal de Población Indígena, en virtud de que el indio, de acuerdo con sus estudios, vive lejos en el tiempo y en el espacio; en un mundo sordo, sin leyes y sin jueces; entre la mugre y la enfermedad; comiendo mal, y siendo vejado y humillado en su propia tierra.


Por eso, el Departamento mencionado debería atender primordialmente el problema económico, dedicando la mayor parte de sus actividades a resolver las necesidades materiales de las comunidades indígenas. El programa económico debería ser realista: restitución de la tierra, mejoramiento de los sistemas de cultivo, establecimientos de créditos, impulso a la pequeña industria, etcétera.Acto seguido, debería impulsar la educación, tomando como punto de partida a los adultos. La instrucción sería preponderantemente en el lugar de trabajo: la agricultura directamente en las tierras, la silvicultura en el bosque, las artesanías con los mejores artesanos.

En el Departamento también habría secciones de sanidad e higiene, de catastros e investigaciones sociales, y jurídica, todo enfocado al mejoramiento del nivel de vida de los indígenas.En lo físico, Sáenz fue un hombre de gran energía y fortaleza corporal, y con una apariencia persuasiva que le permitía convencer a los que le escuchaban, para secundar sus planes de trabajo y proyectos. Fue viajero incansable por rancherías, pueblos y zonas marginadas, a las que sólo se podía llegar a caballo o en mula, con el afán de conocer directamente las necesidades de los campesinos y con la mira de evaluar el funcionamiento de las escuelas rurales.

Como funcionario luchó contra la burocratización de las oficinas de la SEP, y al igual que otros grandes de la educación, nunca utilizó los puestos públicos para enriquecerse u obtener privilegios personales. Además, siempre fue en la práctica y en el corazón, maestro, filósofo, humanista y escritor, todo dentro de los ideales de la Revolución Mexicana. Siendo singular fue polémico y tuvo distanciamientos teóricos o prácticos con otros gigantes de la escuela mexicana como Vasconcelos y Bassols, pues como ellos fue apasionado y creador. Por todo lo anterior, pensamos que Moisés Sáenz es uno de los GRANDES MAESTROS MEXICANOS del presente siglo.

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